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Juan Gómez Martínez
Columnista

Juan Gómez Martínez

Publicado el 01 de diciembre de 2022

Lágrimas del corazón

Con lágrimas en sus ojos, el ingeniero que se echó al hombro la terminación de Hidroituango, asistió al ensayo de la puesta en marcha de las dos primeras unidades en la central, después del colapso en 2018. A esta ceremonia, también hizo presencia el alcalde que ha tratado de acabar con la obra y con las Empresas Públicas de Medellín. El funcionario, con casco en su cabeza - los de los pies no se los ha podido quitar - asistió para lucirse, a pesar de su manifiesto odio por las empresas y por la ciudad que maneja con tanto desacierto.

La demagogia que acompaña a la primera autoridad del municipio, lo hizo asistir a un acto del que nada tiene que ver y, más bien, debía pedir que le perdonemos sus desatinos con la primera empresa de servicios públicos del país. Son de su responsabilidad los atrasos y demoras en esta importante obra. Será su culpa también, que la terminación de Hidroituango se demore mucho más, por su empeño en cambiar de contratistas y dársela a una firma extrajera que no cumple con los requisitos exigidos para encargarse de semejante trabajo. Esperamos que los organismos de control actúen con prontitud para evitar más demoras en la terminación de esta importante y necesaria central para el desarrollo de país.

Daba hasta risa verlo abrazarse con todos los asistentes, como si él fuera el autor de los aciertos que se le entregaban a la comunidad.

Como si no nos acordáramos de sus actos para frenar los trabajos, como si no supiéramos de sus odios por la ciudad y las empresas que maneja. El pueblo antioqueño no se deja engañar de sus enemigos, la ciudadanía ya conoce a quien odia a su pueblo, ya sabe del error que cometieron quienes, engañados, votaron por semejante enemigo de Medellín y de Antioquia.

Que nos lo tengamos que aguantar un año más, está bien desde el punto de vista de la democracia que defendemos, pero que no nos crea tan tontos de aplaudir a quien odia al pueblo que dirige.

Yo le aconsejaría al alcalde, si es que acepta consejos, que se dedique a solucionar los problemas de la ciudad y que no se adjudique obras en las que nada tiene que ver. Que recorra la ciudad y se dé cuenta de sus necesidades, del estado de las calles, del problema de las basuras que nos invaden, del caos en el tráfico, del problema de la falta de señalización, de las zonas verdes que antes lucían en Medellín, en fin, que conozca la ciudad que debería manejar en lugar de buscar que, con la demagogia que lo acompaña, la gente crea que le debe agradecer algo que no merece.

Debo reconocer, que todos somos responsables de lo que tenemos, unos por haber votado por este alcalde, otros por no haber salido a votar y los demás por no habernos unido para votar por el mejor.

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