Loable que el presidente Iván Duque no quiera gobernar pegado del retrovisor y que pretenda, más bien, dedicarse a trabajar mirando hacia adelante sin hacer reproches ni buscar revanchas.
Sin embargo, después de haber escuchado el discurso del senador Ernesto Macías el día de la posesión presidencial, en el que hizo una especie de inventario de las deplorables condiciones en las que el anterior inquilino dejaba la Casa de Nariño, y la reciente intervención del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, en la que dio cuenta de la gravísima situación financiera en la que se encuentra sumido el país (hueco fiscal de 25 billones de pesos), pienso que el presidente Iván Duque está obligado a ponerle la cara a los colombianos.
Es necesario que sea él...