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Leche y Paz 2.0

No creo que abolirlas de un golpe sea solución. Siempre hay que tejer modelos transicionales y didácticos para hacer evolucionar las reglas escritas de antaño.

hace 45 minutos
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  • Leche y Paz 2.0

Por Carlos Enrique Cavelier - opinion@elcolombiano.com.co

Estimado Ministro Indalecio:

Como varios miembros de Asoleche tuvimos a bien explicarle a usted y a su excelente equipo de trabajo hace unas semanas, creemos firmemente que dentro de las perspectivas del nuevo gobierno que usted encabeza en el sector agroindustrial, el subsector lechero puede jugar un rol revitalizador para la economía. Pero le envío esta nota a sabiendas de la horrible tragedia que sufre el país en estos momentos, tratando de tener también perspectiva sobre temas estructurales

Durante el gobierno de Pastrana y los diálogos de El Caguán, iniciamos lo que sería “Leche y Paz” con una escueta idea de poner a soldados y firmantes de paz a producir leche. Esta Leche y Paz 1.0 se dio 10 años después con el Plan de Consolidación de La Macarena creada por el expresidente Uribe, donde llegamos a 1.500 familias ex cocaleras, “Farianas” y campesinas.

A pesar de la incredulidad de diversos actores, llevamos ya 18 años en la zona, y el proyecto dejó de ser un piloto para convertirse en una realidad cotidiana, la cual hoy tendría el potencial replicarse y de sacar de la pobreza a 30.000 (¿50,000, 100,000?) pequeñas familias productoras de leche en todo el país.

El tema operativo debe ser manejable: identificar los voluntarios que estén dispuestos a agruparse en cooperativas para recibir (1) la asistencia técnica con fondos gubernamentales y parafiscales, así como (2) los insumos y (3) el crédito para lograr pasar de producir (4) de 20 a 150 litros de leche al día, lo que les permitiría a cada una de esas familias salir de la pobreza, en esta versión 2.0; como usted mismo lo conoció en el proyecto de Aguachica hace 5 años.

Lo más delicado es poder (5) GARANTIZAR LA COMPRA a estos 30.000 nuevos pequeños lecheros formales, pues requiere un cambio en la legislación que se ha debido hacer hace dos décadas, y así poderles pagar al precio del mercado internacional en una franja en la que, ojalá, se acomode todo el país. Lo que no podemos pretender es jugar en doble vía: una es garantizar la compra a todos los campesinos al precio internacional con mecanismos de salvaguarda; y la otra continuar con la dinámica de pagar un precio mínimo a los formales, reproduciendo la informalidad en el 80% de los pequeños ganaderos en beneficio de los grandes, miembros de asociaciones y cercanos a las ciudades. Debemos elegir uno de los dos caminos.

La herramienta de la garantía de compra es la que ha usado la Federación de Cafeteros durante 70 años. Gracias a ella, ha habido mercado para las 560.000 familias productoras del grano.

Un elemento como la garantía de compra dentro de una franja parecida al precio mínimo, para empezar, formalizaría a decenas de miles de campesinos. Alguna vez en una reunión del Inter-American Dialogue en Washington, el expresidente mexicano Ernesto Zedillo nos preguntaba qué era lo que hacía que nuestras sociedades se dividieran tan tajantemente en dos: entre los que podían y los que no lo lograban. Y este tipo de reglas inflexibles e inalterables, como los precios mínimos que discriminan a pequeños productores, que además no tienen voz en los gremios, es una de esas razones. No creo que abolirlas de un golpe sea solución. Siempre hay que tejer modelos transicionales y didácticos para hacer evolucionar las reglas escritas de antaño.

Si esto se instituyera, esos 30.000 pequeños ganaderos de este programa podrían producir en plantas de su propiedad, cerca de 4 millones de litros diarios en conjunto, o sea el doble de las importaciones existentes hoy, que a un precio ligeramente menor les dejarían más de $100,000/día por ganadero; y les permitiría de paso exportar 700 millones de litros al año por un valor de más de USD300 millones.

Cordialmente,

Un colombiano esperanzado en que este gobierno pueda finalmente abrir esas dos o tres talanqueras necesarias para tener un sector lechero de pequeños productores fuera de la pobreza.

(www.coordinandosuenos.org)

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