Mi sueño es vivir en una ciudad repleta de libros, que los buses sean una especie de bibliotecas ambulantes; que no exista un solo café sin un libro interesante; que las tiendas de barrio vendan también revistas de dibujitos (antes algunas eran así); que los bares tengan espacios de lectura con una luz distinta, con una actitud distinta; que las salas de espera tengan libros para explorar nuevos destinos pero también libros para hacer más llevadero el dolor y la angustia si es en un hospital (una frase al azar a veces consuela); que los parques, además de árboles, tengan sembradas carretas de libros, en fin; yo no pienso como Borges, yo no quiero una biblioteca gigante en el Paraíso, yo la quiero aquí, en mi ciudad, en estas calles que camino....