Durante buena parte del proceso de negociación del Gobierno y las Farc, esa organización terrorista se valió del principio de “negociar en medio del fuego” para cometer toda clase de atrocidades en Colombia, mientras sus cabecillas disfrutaban de tabacos, catamaranes y ron en la isla de Cuba.
Durante la negociación -donde se seguía ejerciendo la violencia como mecanismo de presión política- realizaron atentados contra la infraestructura, asesinaron policías y siguieron en su descarada actividad del narcotráfico y la extorsión. Como se anticipó en su momento, ningún miembro de las Farc tendría sanción alguna por esos delitos, principalmente debido a que ellos estaban negociando los términos de su impunidad.
Las Farc han recibido todo tipo de beneficios...