Cada episodio de la actual política colombiana nos muestra que en la controversia el país poco o nada ha cambiado. Que el mismo lenguaje del vituperio y la difamación, siguen su curso normal en un medio en donde las hostilidades se nutren de la afrenta en el lenguaje, en la pluma y ahora en los trinos.
Hace 70 años el congresista liberal César Ordóñez Quintero, retaba al entonces ministro de Guerra –hoy Defensa– Roberto Urdaneta Arbeláez, a un duelo a machete. Y luego colocaba sobre su curul una pistola para envalentonarse y llamar “asesinos” a los godos. Hoy, en la revista Semana, Antonio Caballero califica a Uribe Vélez de “sinuoso, tramposo, mentiroso, calumniador”. Eso como reacción rabiosa al trino temerario del expresidente cuando acusó...