Hace algunos años, en mis andanzas con la historia, fui invitado por Marylú Nicholls y mi pariente César Tamayo al grupo de genealogistas de Antioquia, para lo cual visitamos muchos despachos parroquiales con la aprobación y permiso de monseñor Joaquín García Ordóñez, obispo de Santa Rosa de Osos, quien, con su buen humor santandereano, me dijo un día:
--Hijo, no esculques mucho en las cunas, que muchas huelen maluco.
Los antioqueños nos sentimos muy orgullosos de nuestra raza y el olor a los pañales infantiles no molesta. A lo que se refería Monseñor era a los orígenes de muchos personajes con relaciones no muy claras de su procedencia.
Ahora que han vuelto los chismes sobre la descendencia que dejaron las hermanas Nicolasa y Bernardina Ibáñez,...