Amable lector. Al margen de las simpatías por uno u otro aspirante a la Presidencia, el futuro del país es incierto y peligroso. Los partidos políticos tradicionales Conservador y Liberal, son cosas del pasado y las figuras ilustres que los presidieron en otros tiempos ya no existen.
Un gran número de personas del común aún no saben a quién darán su voto. Muchas, al final se inclinarán por quien mejor se exprese. Es innegable que la mayoría de estos hablan bien y exponen con relativa facilidad temas económicos y sociales, que de por sí, son complejos. Con pocas excepciones, quienes hablan bien, casi nunca tienen tiempo para hacer las cosas.
Cuando los candidatos se ocupan entre otros asuntos, por ejemplo del régimen pensional, hay casi unanimidad...