Los comienzos del arte siguen siendo un misterio. Quizás sepamos más sobre los dinosaurios o sobre los orígenes del universo que sobre la historia del desarrollo de nuestra propia imaginación. Las primeras representaciones que se conocen remontan al año 15.000 antes de Cristo. En las cuevas de Lascaux se encuentra la prueba del arranque de una forma compleja de comunicación y de una necesidad de resolver un problema a través de un mecanismo que le permitiera imprimir aquello que estaba en su mente.
Poco sabemos de los motivos o de lo que implicaba la imagen de esos bisontes y antílopes. Lo que sí sabemos es que estamos frente a la huella más importante del inicio del desarrollo del intelecto. No en vano Georges Bataille, apasionado de la antropología...