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Los gritos desatendidos

Desde hace varias décadas las limitantes en el poder de las Naciones Unidas son claras ante el choque de potencias que la superan. Recientemente la invasión de Rusia a Ucrania lo puso en evidencia de nuevo y ahora Medio Oriente lo ratifica.

25 de octubre de 2023
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  • Los gritos desatendidos

Por David E. Santos Gómez - davidsantos82@hotmail.com

El infierno desatado hace tres semanas en Medio Oriente puso de manifiesto, una vez más, las limitaciones de la ONU para detener la violencia de un conflicto en marcha. Los ataques terroristas de Hamas contra Israel primero y la delirante y sangrienta respuesta del gobierno de Benjamín Netanyahu contra Gaza después, constituyen una de las peores masacres de la época reciente que, por el encono de los contrincantes, está lejos de terminar. Ante los ojos del mundo se exponen las más atroces violaciones al derecho internacional humanitario con el bombardeo a zonas de refugiados, el uso de armas no convencionales, el secuestro de civiles o el asesinato de niños. Las Naciones Unidas dicen que es necesario detener la locura y acusa a los bandos de crímenes de guerra, pero su voz se diluye en las explosiones.

Las distintas oficinas del organismo multilateral que se ocupan desde hace décadas del enrevesado conflicto han tratado de dar cuenta de la dimensión de la catástrofe. Al horror del múltiple ataque de Hamas el sábado 7 de octubre se sumó la escalada sanguinaria de Netanyahu quien se atreve a exigir el desplazamiento de millones de personas de un lugar a otro para seguir con sus bombardeos a barrios enteros. Como si se tratara de un trasteo de objetos la orden olvida de forma consciente las dificultades del movimiento, que incluye enfermos y refugiados, y que trae y traerá el asesinato de miles de palestinos que quedan en medio del fuego. Las banderas blancas y las manos en alto de los funcionarios de la ONU no cuentan. Ellos mismos han terminado por caer muertos.

Desde hace varias décadas las limitantes en el poder de las Naciones Unidas son claras ante el choque de potencias que la superan. Recientemente la invasión de Rusia a Ucrania lo puso en evidencia de nuevo y ahora Medio Oriente lo ratifica. En el caso de la situación entre Israel y la Palestina de la Franja de Gaza y Cisjordania, el organismo ha denunciado sistemáticamente la violación del derecho internacional por parte del gobierno de Netanyahu y su política de ampliación del territorio israelí con la construcción de más asentamientos en Cisjordania y el denigrante trato que les da a los palestinos en Gaza, territorio que transformó en una prisión a cielo abierto y que hoy tiene la clara intención de arrasar. Pero es insuficiente cualquier denuncia y poco ha cambiado. La solución de los dos estados está cada vez más lejos.

En estos momentos de desastre la ONU suplica ser atendida y hace llamados al diálogo, pero saben ellos y sabemos nosotros, que no la escucharán. Dice que recopila pruebas de lo evidente: que ambas partes comenten crímenes de guerra. Sus esfuerzos, invaluables, resultan menores ante el desangre porque las fuerzas geopolíticas que rodean este conflicto superan por mucho a las esperanzas de paz. El organismo multilateral más importante de la historia de la humanidad no tiene dientes para detener esta carnicería.

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