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El poder contra
la Constitución

Se trata de gobernantes que pueden presentarse como de izquierda o de derecha, pero que, con mayor o menor énfasis, persiguen el ejercicio de un poder absoluto como instrumento para el desarrollo social.

22 de febrero de 2024
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  • El poder contra la Constitución
  • El poder contra la Constitución

Por Luis Fernando Álvarez Jaramillo - lfalvarezj@gmail.com

Una de las diferencias entre Estados desarrollados y estables y aquellos que se caracterizan por su inestabilidad institucional, se encuentra en el respeto por la Constitución Política. Un obrero inglés o los encargados de la explotación minera o quienes tienen que ver con el transporte en puertos y ferrocarriles, podrán participar en la organización y desarrollo de movimientos en contra de programas y medidas de gobierno, pero nunca pondrán en duda la estabilidad del régimen, ni el respeto por las normas superiores.

Lo mismo puede afirmarse acerca de un ciudadano francés del sector agropecuario, quien podrá participar en marchas y acciones de protesta contra medidas de la asamblea francesa o del parlamento europeo, como sucedió hace apenas unos días, pero ni él, ni los órganos de gobierno, cuestionan de manera rutinaria y coyuntural, la credibilidad y legitimidad del régimen constitucional. Sucede igual, quizás con más énfasis, en sistemas más estables como Suecia, Suiza, Noruega y muchos otros, incluso los Estados Unidos. En estos países se desarrollan movimientos sociales, más o menos populares, pero ninguno de ellos tiene como objetivo desconocer el orden constitucional.

No sucede lo mismo en sistemas sociopolíticos inestables, heterogéneos y desarticulados como los de América Latina. Las características de nuestro entorno y nuestra propia idiosincrasia, nos convierte en sociedades favorables para el ejercicio del poder político por parte de líderes, reales o formales, con especial afán por mostrarse como gobernantes mesiánicos, capaces de revertir por su propia capacidad y autoridad, los problemas de la sociedad. Se trata de gobernantes que pueden presentarse como de izquierda o de derecha, pero que, con mayor o menor énfasis, persiguen el ejercicio de un poder absoluto como instrumento para el desarrollo social.

Para lograr sus objetivos, normalmente se sigue el siguiente procedimiento: 1. Para llegar al poder se aferran estrictamente a las garantías que ofrece la Constitución vigente, especialmente en materia de libertades y derechos políticos. 2. Asumen el gobierno ajustándose en un todo a las formas procedimentales que consagra dicha Constitución, dándole una interpretación y alcance muchas veces diferente a la que procede del órgano competente para ello, que es el juez constitucional. 3. Muy pronto, cuestionan la idoneidad de ese marco constitucional para lograr los fines del ejercicio del poder. Comienzan entonces a plantearse, no sólo interpretaciones acomodadas de “su” normatividad, sino que buscan el apoyo de organismos internacionales, y finalmente comienzan a plantearse la necesidad de reformar o cambiar la Carta. 5. Promueven un férreo discurso para hacer perder legitimidad a la Constitución, adoptan medidas por fuera de ella, las que, como es apenas lógico, son declaradas inconstitucionales. Es decir, hay un esquema continuo de desobediencia a la Constitución, que para ese momento se convierte en el gran obstáculo para el denominado “cambio social”. 6. El paso final, es convocar un referendo o una asamblea constituyente, de acuerdo con sus caprichos de representación, encargada de expedir una Constitución a la medida de los anhelos del gobernante.

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