Por PAUL KRUGMANredaccion@elcolombiano.com.co
Así que ha empezado la guerra comercial. Y menuda guerra comercial más estúpida.
La justificación oficial –y legal– para los aranceles al acero y el aluminio es la seguridad nacional. Salta a la vista que estamos ante una lógica fraudulenta, ya que las principales víctimas directas son países aliados y democráticos. Pero no creo que Trump y compañía tengan problema en mentir en relación con la política económica, puesto que es lo que hacen con todo. Si el resultado de sus medidas es un aumento del empleo del que Trump pueda ufanarse, pensarán que ha sido juego limpio. ¿Pero lo será?
Vale, este es el punto en el que el hecho de estar afiliado al gremio de economistas me pone en un aprieto. La respuesta...