¡Prefiero experiencias a cosas! Me dijo con desparpajo el otro día una millennial con la que conversaba acerca de la sugerencia de su padre, de que para celebrar su matrimonio, no hiciese una fiesta, sino que cambiase esta por un buen regalo, la frase la oigo repetidamente; los reacios al cambio, ven con preocupación cómo estos jóvenes nacidos entre 1981 y el 1995, (otros los sitúan entre el 1980 y 2000) están transformando nuestra manera de entender el mundo.
Me gustan los millennials, pues me ayudan a destruir preconceptos, modificar percepciones y renovar la manera de ver la vida y el mundo, ellos anteponen su felicidad y bienestar a casi todo, especialmente al dinero, les cuesta entender el trabajo como un espacio en el que se perpetúan y...