He leído y escuchado muchas opiniones en este y otros medios de comunicación, de columnistas y ciudadanos preocupados, denunciando la estructura y procedimientos de sanción del sistema de fotomultas. En muchos casos hay referencia directa a situaciones vividas por los mismos sujetos de opinión.
Si tanto se ha dicho y escrito, desde distintas orillas, es porque el problema es grave, amerita una revisión y, posiblemente, una renegociación. Es clarísimo que para este asunto ha habido oídos sordos. No ha aparecido doliente, desde los sectores privado y oficial, para dilucidar cómo corregir este programa que se supone de mejoramiento de las condiciones de movilidad y formación de la ciudadanía.
Más allá de las sanciones puntuales, el silencio frente...