Uno piensa que la maternidad es difícil hasta que tiene que cuidar de sus padres. Mi papá tiene 87. Eso sí, tiene más energía que yo, que apenas voy a pisar los cuarenta. Mi mamá tiene—Mi mamá es de esas señoras que te amenaza si dices su edad. Es más joven que mi papá, pero le cuesta más la movilidad. En los últimos años he estado tan inmersa en ver crecer a mis hijos que no me di cuenta que mis padres también estaban envejeciendo.
Como hijos hay dos momentos en la vida en que te das cuenta de lo efímero que es todo esto. El primero es cuando descubres que tus padres no son invencibles. Ese momento en la infancia en que de pronto descubres eso que hasta entonces quizás sospechabas pero no comprendías: que tus padres también son seres humanos....