En una sociedad democrática nadie debería incomodarse ni escandalizarse porque en una segunda vuelta presidencial la opción del voto en blanco esté siendo seriamente considerada por muchos. De pronto es que no sabemos a cabalidad qué es un voto en blanco, que se podría relacionar con la neutralidad. Y que es algo muy diferente del abstencionismo.
Como la palabra neutralidad viene de un adjetivo latino, “neuter”, que significa ni el uno ni el otro, ninguna de dos opciones, me fui para donde el padre Nicanor Ochoa, mi tío, que es el que sabe de latines y se pone feliz cuando le hago consultas sobre el idioma de Cicerón. Tal vez por simple nostalgia, cualquier mínima pregunta mía le sirve de pretexto para perderse horas enteras en el diccionario...