El rango de la información pasó de galaxia a cosmos. Hasta comienzos de este siglo XXI las noticias se dejaban contabilizar igual que planetas solares o que centenares de miles de estrellas en Vía Láctea. Un solo medio de comunicación, casi siempre escrito, era capaz de englobar cada 24 horas los sucesos galácticos, imponía la agenda informativa. Lo que no aparecía en sus páginas sencillamente no existía.
El diario mayor ponía y quitaba presidentes de la república, implantaba con dedo índice lo decente e indecente, establecía el color de los atardeceres y el sabor del agua en los grifos. Uno de sus dueños, al ser interrogado sobre si quería llegar a la primera magistratura, respondió que no, que ser director del periódico era como gobernar el...