El ojo humano es un prodigio de diseño, aunque no mayor que el del mosquito, y algunos teólogos han visto en ese milagro de la biología una prueba de la existencia de Dios.
Es imposible, dicen, que no haya un ser con una inteligencia infinita detrás de la perfección de ese órgano. No está tan claro. Se jugó la final de la Eurocopa de fútbol entre Francia y Portugal, y durante el partido pudo suceder lo de siempre, que aun estando a pocos metros de distancia, el ojo del árbitro no viera el fuera de juego o el penalti que millones de espectadores repantingados en el sofá de casa pudieron contemplar en el acto con todo detalle por televisión.
No obstante esta carencia del ojo humano es esencial para mantener vivo este deporte, que se ha convertido...