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Otro ascenso a Pisba

Si ayer se salvó al país, nos tocará repetir la hazaña... ‘todos” tenemos que apoyar sin miedo’.

hace 2 horas
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  • Otro ascenso a Pisba

Por Juan David Escobar Valencia - opinion@elcolombiano.com.co

Al escribir esta columna desconozco el resultado de las elecciones de ayer domingo 21 de junio, pero anhelo que el país se haya dado la oportunidad, la última, de salvarse del abismo comunista al que entramos el 19 de junio de 2018, y asumiré que el “lado oscuro” ha sido derrotado, temporalmente. Hoy 22 de junio, si se ganó una batalla importantísima, emprendemos una dura marcha pero esperanzada de ganar una guerra que solo podrá consolidarse si también se ganan las elecciones del 2030.

Lo que se viene será “difícil”, pero no “imposible”. El mundo no lo construyen los que se rinden y los colombianos de hoy no podemos ser inferiores a los primeros colombianos que dieron su vida por la libertad, el bien más preciado de todos, y nos enseñaron que sacrificarse por la patria no es solo para tener un presente mejor sino asegurarles un futuro digno y promisorio a los colombianos del futuro. Recuerdo un fragmento del preámbulo de la constitución de EE. UU. que invita a: “garantizar la libertad para nosotros mismos y para nuestros descendientes”. Nosotros no sabremos cómo se llamarán los colombianos del futuro, pero ellos sí sabrán el nombre de los colombianos de 2026 que impidieron o no que perdiéramos la libertad.

Hace 207 años, el 22 de junio de 1819, se encontraban las tropas libertadoras en el municipio de Pore, Casanare, alistándose para el ascenso de la cordillera oriental. Las tropas del General Santander se habían reunido días antes en Tame con los valientes llaneros que venían con Simón Bolivar de atravesar ríos tan desbordados como el hambre que los acompañó en el viaje, a pesar de que los pobladores se quitaron el pan de sus bocas y vestimentas para auxiliarlos. De las tres opciones para llegar al otro lado de la cordillera para enfrentar a Barreiro, sería, por sugerencia de Santander, se eligió la que parecía “imposible” y “difícil”: subir por el frío y escabroso camino al páramo de Pisba, sabiendo que no tenían la vestimenta, comida, medicamentos y caballos para ello. Lo único en exceso que tenían era valor.

Estudiar la campaña libertadora de Bolívar es ver un ejemplo magistral, pero no mencionado ni valorado en los textos de estrategia, de lo que plantea el capitán B.H. Liddell Hart en su brillante libro: “Estrategia: aproximación indirecta”. Remontar la cordillera por el páramo de Pisba en precarias condiciones y sorprender a Barreiro parecía un reto impensable, como cuando Aníbal, el cartaginés, decidió cruzar los Pirineos con elefantes para sorprender a los romanos; con la diferencia que Bolívar sí concretó la victoria. El ascenso a Pisba fue “brutal”, murieron hombres, mujeres y caballos de hambre, frío y enfermedades, aunque una valiente mujer dio a luz a un bebé, pero no se rindieron aunque muchos de ellos no se imaginaron que subirían una montaña de más de 3000 metros de altura solo con su coraje y cargados de hambre.

Si ayer se salvó al país, nos tocará repetir la hazaña. En graves condiciones y haciendo sacrificios, “todos” tenemos que apoyar sin miedo: al nuevo gobierno, al Gran Colombiano, Álvaro Uribe Vélez, y a las gloriosas Fuerzas Militares que nos defenderán de la venganza terrorista de los perdedores.

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