Hace meses mencioné que el “resurgimiento” del ELN era curioso, para no decir sospechoso, y que olía a un outsourcing delincuencial de las Farc.
El outsourcing o subcontratación es un instrumento que le permite a una organización delegar procesos a un tercero que tenga la experiencia para que la organización pueda enfocar sus esfuerzos y recursos en asuntos más ligados a otros objetivos; bajando costos, no solo financieros sino los de actividades que pueden afectar su imagen; reduciendo riesgos y la relación laboral de una parte del personal.
El ELN, de un momento a otro se volvió muy activo y mencionado en los casos de acciones guerrilleras que todavía se registran en los medios enmermelados por el “cartel de la contratación de la paz” que maneja...