Cada loco con su tema. O cada “biato” con su santo de devoción. Dado que mañana, 15 de octubre, es el día de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), no resisto la tentación de dedicar esta columna a la gran mística carmelita española, quien es además doctora de la Iglesia, una de las grandes cumbres del catolicismo y gloria de la literatura española. Una autora que tarde o temprano hay que leer. Sea para saciar la sed interior que, querámoslo o no, a veces nos consume (aun sin saberlo), sea para el disfrute literario y para aprender a hablar y escribir en español.
Lanzo una primera hipótesis. Aunque la lectura en voz alta ha ido perdiendo vigencia, creo que hay escritores que deben ser oídos. Y, a mi juicio, si algún autor debe ser leído en voz alta...