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Petro, los cacaos y la industrialización de la URSS

La industrialización acelerada de la Unión Soviética fue obra de los capitalistas de Estados Unidos y otras potencias europeas. Participaron empresas como Siemens, Ford Motors Company y General Electric.

27 de noviembre de 2023
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Por Luis Guillermo Vélez Álvarez - opinion@elcolombiano.com.co

Tal vez la reunión de Petro con los llamados “cacaos” no pase de la foto y la declaración de lugares comunes bien intencionados. En la foto se les ve sonrientes y los medios dicen que salieron tranquilos. Para que no vayan a quedar tranquilos como los muertos de Cali, traigo a cuento unas cosillas alusivas a la naturaleza del “amable” anfitrión.

En el discurso de la victoria expresó que había que desarrollar el capitalismo, “no porque lo adoremos” – indicó – sino para “superar la premodernidad”. Eso pretendían los bolcheviques cuando lanzaron la Nueva Política Económica (NEP). Stalin pronto se dio cuenta de que no bastaban los recursos locales – estamos, dijo, entre 50 y 100 años por detrás los países líderes - y optó por aliarse con la burguesía de Estados Unidos.

La industrialización acelerada de la Unión Soviética fue obra de los capitalistas de Estados Unidos y otras potencias europeas. Participaron empresas como Siemens, Ford Motors Company y General Electric. Individualmente, el más destacado empresario participante fue Albert Kahn, conocido como el “arquitecto de Ford”, por haber tenido a su cargo, con su empresa Albert Kahn Associates, el diseño de las fábricas de automóviles de Ford y General Motors.

En 1928, con Moritz hermano de Albert a la cabeza, llegaron a la URSS docenas de ingenieros de la empresa de Kahn quienes utilizando sus propios métodos constructivos – que les permitían montar en 3 ó 4 meses una instalación que a otros les tomaba hasta dos años – levantaron decenas de plantas industriales.

Kahn emprendió su tarea con las mejores intenciones. “No creo – dijo - que el mundo pueda volver a ponerse en pie hasta que otros pueblos ayuden a los rusos a transformar su país en una sociedad industrial moderna, que se desarrolle en armonía con el resto del mundo”

A mediados de los años treinta esos ingenieros y técnicos empezaron a ser despedidos de la URSS, cuando ya habían hecho buena parte de su trabajo y los ingenieros rusos habían aprendido. “Están construyendo fábricas militares, pero no quieren que lo sepamos”, comentó Moritz. Lo demás es historia sabida.

Creo que los millonarios que se reunieron con Petro, como los hermanos Kahn, son hombres bien intencionados que genuinamente arden en deseos de contribuir a la realización de la “justicia social” y al logro de la “paz total” y, aunque ninguno sea responsable de violencia alguna, comprendo que guarden silencio ante la poco velada sindicación que les hace un poder presidencial terriblemente intimidante en un país donde cualquier negocio está sometido a la vigilancia de una o dos de las 10 superintendencias.

Quizás por el ambiente cartagenero del encuentro, me viene a la memoria la fabulilla del Tuerto López:

“¡Viva la paz, viva la paz! Así trinaba alegremente un colibrí, sentimental sencillo de flor en flor. Y el pobre pajarillo trinaba tan feliz sobre el anillo feroz de una culebra mapaná. Mientras que en un papayo reía gravemente un guacamayo bisojo y medio cínico. - ¡Cuá, cuá!”

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