Los 35.000 desesperados venezolanos corriendo por el “corredor humanitario” para adquirir en Cúcuta y Arauca artículos de primera necesidad, inexistentes en los desabastecidos mercados de su país, comprueba el fracaso del modelo económico de la dictadura chavista.
Han pasado tres semanas de la valerosa intervención/denuncia de Almagro, secretario general de la OEA, frente a la tragedia humanitaria y social que sufre Venezuela en manos del déspota y hasta ahora la respuesta continental ha sido aplicar la campana neumática para silenciar sus acusaciones.
A tres semanas de transcurrida aquella denuncia la situación se agrava. Lo suficiente para que su pueblo llegue al desespero. La inflación es agobiante. Al final de año se situará por encima del...