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Juan David Ramírez Correa
Columnista

Juan David Ramírez Correa

Publicado el 05 de abril de 2022

Poner en riesgo la democracia

El Dane publicó la encuesta de Cultura Política 2021, un instrumento estadístico para comprender la percepción ciudadana sobre la democracia y otros asuntos que calibran el día a día de esta tierra convulsionada.

La encuesta deja ver riesgos latentes a los que nos enfrentamos, los cuales podríamos conectar con el momento electoral.

¿Qué resulta interesante en la encuesta? Lo primero, a la gente le importa la democracia. El 76,6 % de los encuestados, es decir, 3 de cada 4 colombianos, considera que la democracia es muy importante y, a pesar de que cayó la percepción positiva sobre cómo funciona en el país, está claro que las personas prefieren vivir en ella que en otro sistema político.

En plena contienda electoral se ha visto una amenaza al sistema democrático. Piense en Gustavo Petro y su estilo negacionista de las bases democráticas del país. No lo digo yo, él mismo lo dice. Recuerde la entrevista a este diario en la cual dijo que en Colombia no hay democracia.

Ahora, conecte lo anterior con otro resultado de la encuesta. Cuando se le preguntó a la gente sobre consideraciones ideológicas, el 44 % respondió que tiende al centro, el 17,9 % optó por la derecha y el 14 % por la izquierda.

Ese resultado se interpreta, quizás, como “ganas de superar la polarización”.

Entonces, volvamos al plano electoral.

En las consultas interpartidistas, la coalición Centro Esperanza fue la de menos votación. Conclusión: la gente puede tener un centro ideológico, pero no es garantía de que eso se traduzca en votos de centro.

¿La opción es los extremos? No, pero creería que la gente está siendo inducida a esos extremos que no ayudan. Miremos al Pacto Histórico, la orilla de izquierda, cada vez más radical y autoritaria en su fondo, que lo disimula en las formas para arrastrar el descontento de la gente y volverlo votos. Pero no deja de ser radicalismo tóxico, lo que la gente no quiere, según la encuesta.

¿Y el otro lado? A Federico Gutiérrez, del Equipo por Colombia, lo han querido encasillar como la extrema derecha. Fico ha dicho que no le juega a eso, porque el momento es para el sentido común: ni izquierda ni centro ni derecha. Solo Colombia. Eso es una postura aglutinadora, no extremista. Ejemplo fue la escogencia de Rodrigo Lara Sánchez, una persona de centro, como fórmula vicepresidencial. Cosa contraria a lo que pasó en la izquierda con Francia Márquez, donde predominó el cálculo para abrochar los votos que ella tiene en el bolsillo.

En resumen: la gente cree en la democracia y no quiere extremos. El encanto del centro se vino abajo electoralmente, ahora se asoma el peligro de un verdadero extremo, radical y peligroso, representado en el Pacto Histórico, y cuando el barco se recarga para un lado, se hunde. Entonces, ¿vale la pena poner en riesgo la democracia en estas elecciones? 

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