Por ISABEL VALDÉSredaccion@elcolombiano.com.co
Naomi Osaka ganó el sábado pasado la final del US Open frente a Serena Williams, la leyenda. Sin embargo, no fue eso lo que destacaron los medios de comunicación ni de lo que se habló en la calle o en las redes sociales. Fue Williams y una triple sanción. Perdió los nervios, destrozó la raqueta contra el suelo y se enfrentó al árbitro: “¡Eres un mentiroso y un ladrón!”. “¡Soy madre, antes pierdo que hacer trampas!”. “¡Me debes una disculpa!”. “¡No me volverás a arbitrar nunca más! ¡Es porque soy una mujer y lo sabes! ¡Si fuera un hombre no me harías esto!”. “¡Estás atacando mi personalidad!”.
Williams convirtió una mala respuesta a la presión de un partido en una bandera del feminismo; y las amonestaciones...