No es un secreto la prepotencia de los cabecillas del “otrora” grupo narcotraficante desde que se inició el proceso de impunidad extorsiva y después de la vergonzosa firma. La humildad no es propiamente su atributo, en caso de tener alguno. ¿Cómo evitar que alguien que estuvo décadas sin sentirse subordinado ni a la ley ni a ética alguna, que dispuso de la vida, el cuerpo y los derechos de otros, no se crea predestinado para mandar a Colombia?
Pero si la humildad en estos perversos desapareció hace años en cualquier matorral de la manigua, no significa que a pesar de tanto paludismo se volvieron tontos. Si necesitan pruebas, recuerden la negociación del acuerdo de impunidad para ver cómo magistralmente manipularon a los “negociadores” del gobierno,...