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P. Hernando Uribe
Columnista

P. Hernando Uribe

Publicado el 19 de noviembre de 2021

¿Qué es la verdad?

Poncio Pilato le es familiar al cristiano por el Credo. “Creo en Dios, Padre todopoderoso... y en Jesucristo, su único Hijo [...], que nació de Santa María Virgen [...] padeció bajo el poder de Poncio Pilato”. Ahora bien, el desconcierto puede acompañar al creyente que lee con cuidado el Evangelio.

Filón de Alejandría se refiere a Poncio Pilato como un hombre “de carácter inflexible y duro, sin ninguna consideración”. Para este escritor, el gobierno de Pilato se caracterizó por su “corruptibilidad, robos, violencias, ofensas, brutalidades, condenas continuas sin proceso previo, y una crueldad sin límites”.

Un día Pilato se encuentra con Jesús: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” Al avanzar el diálogo, Pilato le vuelve a preguntar: “¿Luego tú eres Rey?” Y Jesús responde: “Sí, soy Rey... Para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad”. En labios de Jesús, las palabras Rey y verdad pasan de significado humano a significado divino.

Para Jesús, la verdad no es un dato mental, sino la realidad divina, y dar testimonio de la verdad es hablar de lo vivido, que es el Padre, pues el mismo Jesús dice: “Quien me ve a mí, ve al Padre” (Juan 14,9), y también “Yo y el Padre somos uno” (Juan 10,30). Y había dicho antes: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14,6).

Pilato, como hombre inteligente, se da cuenta de que sólo puede saber qué es la verdad siguiendo a Jesús, pues cuanto más lo mira y lo escucha, más inocente lo descubre. Su lenguaje, de una transparencia arrobadora, es grandioso, misterioso, subyugante. El desconcierto de Pilato es total.

Desconcierto que se incrementa al recibir de su mujer este mensaje: “No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa”. Fue tal su estupor, que Pilato tomó agua para lavarse las manos diciendo: ‘Inocente soy de la sangre de este justo. Ustedes verán’” (Mt 27,19.24).

Teresa de Jesús, la gran mística, sintoniza admirablemente con Jesús. “Esta verdad que digo, es en sí misma verdad, y es sin principio ni fin, y todas las demás verdades dependen de esta verdad, como todos los demás amores de este amor” (Vida 40,4). Teresa descubre de manera asombrosa que la verdad es Jesús.

Si la política es el arte del bien común, el político de hoy niega con su comportamiento su profesión, pues su distintivo es la corrupción, basada en la mentira y la hipocresía. Momento oportunísimo para celebrar la fiesta de Cristo Rey, que es la verdad

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