No ha corrido con suerte, en estos primeros tres meses largos de su mandato, el presidente Duque. Tal vez su poca experiencia política, dada su juventud, lo ha llevado a imprevisiones que le han costado caro, no solo para su agenda de gobierno, sino en su imagen de acuerdo con las últimas encuestas de opinión.
Su precipitada reforma tributaria, que se la despedazaron en el Congreso, el lánguido hundimiento de la reforma a la justicia, y la caída en la reforma política de las listas cerradas, son evidencias de la inexperiencia para lograr consensos políticos que conduzcan a la aprobación de sus propuestas de gobierno.
De la reforma tributaria original queda poco. Los 14 billones de pesos, faltante del presupuesto para la próxima vigencia, se redujeron...