Me cuenta mi amiga Gilma Alomia, que algunos profesores de una famosa facultad de ingeniería fueron invitados a abordar un avión. Cuando todos los profesores estuvieron bien acomodados, se les informó que ese avión había sido construido por sus alumnos.
Todos los profesores se levantaron despavoridos para salir de la aeronave.
Solo un profesor conservó la calma y permaneció sentado en su puesto.
--Profesor ¿y a usted no le da temor quedarse en el avión? Le preguntaron.
--Para nada, amigo. Conozco la capacidad de mis alumnos. Si en realidad fueron ellos los que construyeron este avión, tengo la total confianza en que esta mierda ni siquiera va a prender.
La confianza es un asunto primordial en cualquier proyecto. Si a los antioqueños nos hubieran...