Una de las excusas más recurrentes para innovar se sustenta en los “cuando”. Es decir, innovaré cuando tenga más tiempo, cuando tenga más presupuesto, cuando tenga más equipo de trabajo. En fin, siempre esperando algo para poder iniciar, excusas que en el mundo de disrupción tecnológica son fatales. La velocidad de cambio nos está obligando a ser más atrevidos, a entender más rápidamente, no solamente las tecnologías, sino también los cambios culturales y de comportamientos de las nuevas generaciones, y a conectarnos contundentemente con sistemas locales y globales de I+D+i.
Las empresas que trabajan con universidades, centros de desarrollo tecnológico, startups, consultores, entidades estatales, aceleradoras de negocios, así como las que visitan...