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Ernesto Ochoa Moreno
Columnista

Ernesto Ochoa Moreno

Publicado el 26 de febrero de 2022

Ser breve

Vuelvo con mi cantaleta sobre la necesidad de escribir corto en las columnas de opinión. Y traigo a colación el texto “Sea usted breve” de José Martínez Ruiz, Azorín, gran exponente de la llamada Generación del 98. Escrito en 1944, aparece en el libro El artista y el estilo, que recoge ensayos del gran escritor español, compilados por Ángel Cruz Rueda. La edición de 1946 de este librito, publicado por Aguilar en la colección Crisol, me acompañó por años durante mi juventud y era para mí como un breviario que leía todos los días.

A mi juicio, quien escribe, quien hace periodismo escrito, debe acudir periódicamente a Azorín. Y hago la pregunta: ¿Leen, han leído a Azorín los periodistas jóvenes? ¿Sí sabrán quién fue Azorín? Son muchas las lecciones de periodismo que pueden sacarse de la lectura del admirado escritor. Dice así en el texto citado: “El director: —Sea usted breve. El colaborador: —Procuraré serlo, querido director; si tengo tiempo para ser breve”.

Y se pregunta: “¿Cómo se puede ser breve? ¿De qué modo escribir corto?”. Como él afirma, la cuestión del espacio acaba siendo una costumbre: “El escritor compone, imaginativamente, las proporciones de su escrito; la costumbre va afirmando esa norma; al cabo de algún tiempo, todo se ve de las dimensiones a que estamos avezados”. Y concluye el párrafo trayendo a colación la famosa frase que alguien puso al final de una larga carta: He escrito esta carta tan larga porque no he tenido tiempo de hacerla más corta. Frase que, señala Azorín, se suele ignorar a quién pertenece, pero que es nada menos que de Blas Pascal, al final de la decimosexta “Provincial”.

Se es, pues, breve o largo, al escribir, por costumbre. Por buena o por mala costumbre. Y como en el diseño de los periódicos se asigna un espacio concreto (tantos centímetros, tantos caracteres, tantas palabras), resulta un sano ejercicio descubrir los malabares, muchas veces desacertados, de un escritor extenso que busca ser breve, o de un escritor breve que aceza literariamente para poder llegar al final.

Ser breve no es en sí una cualidad, como no es necesariamente un defecto ser largo al escribir. En el fondo, todo escritor responde a un talante personal. Hay géneros, también en periodismo, en que se puede, se debe escribir extensamente. Pero, en términos generales, en el periodismo de opinión se impone la brevedad. Y se puede aprender a ser breves. Es cuestión de ejercicio, de una especie de calistenia intelectual y redaccional.

Los requisitos que Azorín considera indispensables para la brevedad son los siguientes: “Primero, saber condensar; segundo, conocer el arte de la eliminación. Se condensa en materias en las que está uno impuesto; se elimina lo que uno sabe con plena exactitud que es inútil para el logro del fin estético que se persigue”. ¿Estamos? 

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