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En la medida que tengamos una oferta suficiente de inmuebles para la renta habrá un equilibrio con la demanda y así tendremos un control de los costos de los arrendamientos.
Por Federico Estrada García - opinion@elcolombiano.com.co
Nada más conveniente para el sistema habitacional de un país que exista una oferta amplia de viviendas en alquiler. Podríamos enunciar muchísimas razones para afirmar esto, pero la más importante es que en la medida que tengamos una oferta suficiente de inmuebles para la renta habrá un equilibrio con la demanda y así tendremos un control de los costos de los arrendamientos. Por lo tanto, existirá siempre una inflación controlada en un rubro que, según la canasta familiar del DANE, pesa un 30%, pero que en la práctica puede llegar a ser el 50% de los ingresos de una familia.
En Colombia, existe un marcado interés de las personas por invertir en vivienda para alquilar. Aproximadamente el 20% de las viviendas nuevas construidas en el país son compradas por inversionistas y entran al mercado de arrendamientos, cifra muy superior a todos los países de la región. Esto es muy positivo porque gracias a ello, el mercado tiene una oferta amplia que ha conllevado a que históricamente los precios de arrendamientos sean controlados, en una legislación que es proteccionista del inquilino, donde se fijan topes a los cánones mensuales y a los incrementos anuales de las viviendas. Desafortunadamente lo anterior no se cumple en los segmentos de ingresos bajos de la población, donde la demanda supera la oferta de vivienda para arrendar y esto hace que los valores de los cánones sean más altos.
Si analizamos las decisiones que han tomado países con gobernantes de izquierda como España y Argentina, donde han querido proteger a los inquilinos a través de una normatividad paternalista, se presenta que en la actualidad, hay personas (ocupas) que están invadiendo las viviendas o los arrendatarios están incumpliendo el pago de las rentas en contratos, dejando a los propietarios con la misión casi imposible de recuperar sus inmuebles. Esto, sumado a las mayores tasas impositivas que tiene la segunda vivienda, ha desmotivado totalmente la inversión, bajando de manera notable la oferta de vivienda para arrendar, encareciendo los arrendamientos a niveles nunca antes vistos.
Con lo anterior, después de conocer las declaraciones de la Ministra de Vivienda Catalina Velasco, donde señala que “Vivienda de interés social VIS para inversionistas NO”, quisiera interpretarlas como que pretende dirigir los subsidios de vivienda solo para los compradores de su primera vivienda, lo que puede ser razonable. Aunque considero que en el pasado, cuando algunos pocos los han utilizado para inversión, ha sido muy positivo porque han dinamizado el empleo y la economía y han ampliado la oferta de VIS. Pero lo que sí debemos mantener son los beneficios que se tienen para lograr construir vivienda de interés social; de lo contrario, será casi imposible hacerlo.
Termino señalando nuevamente la importancia de llegar a las más de 200.000 viviendas nuevas anuales vendidas y construidas en Colombia, por la recuperación económica, por proteger el empleo y por atender las altas necesidades de vivienda de los colombianos para vivienda. Es urgente bajar las tasas de interés e incentivar la inversión para arrendar, donde la renta de la vivienda en alquiler debería estar exenta de impuestos.