Qué pesar que este anuncio solo se encuentre en los hospitales y no en todas partes porque buena falta hace hoy en día. Gracias al agite de la vida actual, el ruido se ha convertido en un compañero constante. En las calles nos aturde la bulla del tráfico, en las tiendas la música a todo volumen, en las salas de espera y las cafeterías los televisores, los videojuegos, los gritos de la gente y en todas partes (incluidas las iglesias) nos tortura el continuo repicar de los celulares y el clic, clic de los mensajes de texto.
Lo cierto del caso es que en nuestro hogar la situación no es muy distinta porque, auncuando poco conversamos, suenan al unísono todos los aparatos electrónicos (los celulares, Ipads, la radio, la tv, el Wifi, los blackberries,...