El relato del pasado colombiano está lleno de silencios. Estos pasan inadvertidos. En medio del registro del tumulto y la gritería, esos silencios son difíciles de detectar. No solo provienen del mutismo de quienes no tienen algo para decir, sino que abarcan la inexpresión de los marginados. Los silencios son producto del ejercicio de poder: son mordaza y censura.
Ahora que buscamos hacer memoria, dar a conocer la historia, y esclarecer la verdad, será tan importante examinar lo registrado y lo contado, como revelar los enmarañados silencios que cobijan nuestra historia.
En una provocadora obra que cuestiona la labor de hacer historia, Michel-Rolph Trouillot, un intelectual haitiano, indaga sobre la manera cómo el poder se manifiesta en la producción...