Estación Caída Libre, en la que ruedan tierra y piedras, vuelan ladrillos, la ingeniería civil está en veremos y la corrupción hace de las suyas (lo legal resulta siendo un papel con un sello), a la par que otros se rasgan las vestiduras en un baile continuo de disfraces, niegan premios con rabia y envidia, se arden frente a la verdad y hay enfrentamientos entre ideas de D-s, supongo que es cosa de tanto diablo junto, y, a toda estas, el agua cae y corre sin problemas, como en un postrer diluvio (esta vez en vano), mientras aparecen inundaciones anunciadas, puentes caídos porque se inauguraron sin hacerlos, alcantarillas que se rompen y expertos en turismo que se preguntan qué está pasando, pues la gente no llega a mirar un mar gris que ya es...