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Sobre tecnologías informáticas

Este asunto de mantenerse conectados crea toda clase de síntomas en los usuarios, llegando incluso a realidades paralelas, la de la pantalla que nos ubica en lo lejano y la de lo cercano que desaparece.

17 de febrero de 2024
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Por José Guillermo Ángel R - memoanjel5@gmail.com

Estación Contraseña, a la que llegan los que abren sus correos electrónicos para verlos inundados de toda clase de mensajes (se podría hablar de una presión diaria adquirida), los que usan las redes para ver qué chismes hay o qué cosa no es mentira, los que usan la inteligencia artificial para evitarse tener que investigar y así pegan lo que les llega sin ver los errores que muchos datos contienen, los que miran asustados la pantalla presintiendo que los espían (se han metido en páginas raras o de goce), los que son jaqueados por abrir promociones que ofrecen ganancias sin esfuerzo, los que buscan cuántas veces los mencionan en la red (una manera de narcisismo), los que tienen miedo de ir a los cajeros electrónicos porque algún dispositivo les puede clonar la tarjeta, los que se ofuscan si alguien no contesta al celular o no responde a un mensaje, en fin, este asunto de mantenerse conectados crea toda clase de síntomas en los usuarios, llegando incluso a realidades paralelas, la de la pantalla que nos ubica en lo lejano y la de lo cercano que desaparece.

Todos los días ofrecen dispositivos nuevos para que la información (o lo que hoy en día esto sea) se multiplique, ofreciendo más capacidad de almacenaje, más conexiones rápidas, más memoria de los sitios visitados, más juegos para pasar el tiempo (tiempo efectivo que se pierde), más datos para saber cómo estamos de salud, etc.

Y esto, que llamamos innovación, nos individualiza más cada día y nos sitúa en un ciberespacio donde nos vigilan a punta de algoritmos (saben quiénes somos por las repeticiones que ejecutamos), a la par que la delincuencia informática pesca en este río revuelto que son los datos con los que operamos en la cotidianidad.

La tecnología informática es una herramienta, pero ya muchos empiezan a desconfiar de ella debido a la exposición que hacemos en cada operación. Un científico se siente más seguro trabajando en un cuaderno (en él no entra ningún hacker ni virus) y otros prefieren la conversación a estarse llamando, sin que falten los que buscan aparatos viejos a los que les anulan toda actualización. Pero lo informático ya ha creado su espacio entre nosotros: si no estamos en una base de datos, no existimos. Y esas bases de datos (aunque se habla de protección de ellas) van por la red como si estuvieran de paseo. Y bueno, en lugar de seguridad y comodidad, navegamos en la incertidumbre.

Acotación: la paranoia y la neurosis van de la mano con la informática. Y estos crecen en la medida en que se usa el dinero plástico, en que las claves se multiplican para ingresar a plataformas, en la información desbordada que miente y en el maremágnum de mensajes que presionan al destinatario. Y bueno, siendo modernos vivimos en una peste medieval, abundante en diablos y otros sustos.

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