Cuando el 16 de octubre pasado el Papa Francisco canonizó a la carmelita francesa Elisabeth de la Trinité, el padre Nicanor, mi tío, desenterró de su biblioteca las obras de la nueva santa y -me cuenta Mariengracia- se la pasa los días y las noches leyendo y leyendo. Apenas llegué me mostró el libro que lo cautiva y desvela. Un volumen blanco y pulcro, muy bien editado, que hojeaba con fruición.
-Mira, hijo, qué bella esta edición en francés de las obras de Sor Isabel de la Trinidad. Recoge todos sus escritos, que tienen un gran encanto leídos en su idioma nativo. Un inesperado tesoro espiritual y místico.
-Pero su nueva santa, tío, no es verdad muy conocida.
-Pues te cuento que su primera fiesta litúrgica se celebrará el próximo 9 de noviembre,...