Por Sergio Iván Gutiérrez R.Corporación U. Americana-BarranquillaDerecho, quinto semestresergioivando@hotmail.com
Los colombianos nos ufanamos de ser el país más alegre del mundo, nos sentimos orgullosos de todas las riquezas naturales y culturales de nuestro territorio.
Nos apasionamos ante un partido de fútbol, una carrera de ciclismo, una competencia de patinaje o un reinado de belleza. Sin embargo, poco o nada hacemos ante las inescrupulosas decisiones gubernamentales que nos afectan.
Somos un pueblo que se ubica en lo eufórico de las emociones pasajeras, en el que la política ha perdido el sentido humanístico para convertirse en un negocio lucrativo. Un país donde cada día se pagan más impuestos, se subsiste con un miserable salario mínimo...