Dios y santo son la misma cosa de distinto modo. Con todo, Dios dice infinitamente más que santo, pues lo santo, lo perfecto, lo completo, lo acabado, tiene contornos, Dios no. De Dios, por ser novedad continua, toda definición carece de sentido.
Lo que sabemos de Dios no es Dios, eso fue. Si queremos saber algo de Dios, la vigilancia ha de ser nuestra actitud permanente, pues en cada momento aparece su novedad, la novedad de lo divino, como para vivir arrobado, en éxtasis.
Si la santidad es Dios, la piedra, el árbol y el pájaro al igual que el hombre somos santos, dada la presencia del Creador en nosotros. Así entendemos que Jacob al despertar del sueño en que vio una escalera que estribaba en el cielo, se dijera presa de la fascinación: “¡Qué...