Dirigentes que alguna vez tuvieron peso político quedaron tendidos en la lona electoral el domingo pasado.
La encabeza el binomio De la Calle-Gaviria. El golpe fue contundente. Y ya el tiempo y la edad difícilmente les brinda otra oportunidad de rehabilitarse. Son dos de los grandes damnificados de la tragicomedia política. Al pereirano se le va el aroma de expresidente. Al otro, desde que tiró la toalla como vicepresidente en el ring samperista movido por las trompadas del elefante del 8.000, se le agotó su capacidad burocrática para llegar a la Presidencia. Cavó su tumba política desde su protagonismo en la isla cubana. El país le cobró su laxitud para impulsar un acuerdo de paz, mal cosido, lleno de remiendos. Fue tal su tragedia electoral...