Cuenta don Agustín Jaramillo que en una ocasión viajando a Bogotá don Clodomiro Ramírez, le tocó compartir camarote en el Vapor Santander, con un parlamentario paisa. Iban de Puerto Berrío a La Dorada. El camarote tenía solo dos camas, una arriba y otra debajo. Por la noche, el parlamentario que dormía arriba, sacó la mano buscando la bacinilla, sin acordarse de que abajo estaba durmiendo el doctor Clodomiro y la mano del político le tocó la barriga a Ramírez.
--¡Oiga mijo! ¿Qué le pasa?
--Es que voy a orinar.
--Pero orine con el suyo. Déjeme quieto a mí.
En el gobierno desastroso de Sergio Fajardo se violó la Ley 617, algo que nunca había pasado en el tiempo que lleva la ley. Esta ley dispone que los gastos de funcionamiento no pueden exceder a...