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Ernesto Ochoa Moreno
Columnista

Ernesto Ochoa Moreno

Publicado el 23 de octubre de 2021

Un réquiem
desde Otraparte

El pasado lunes, 18 de octubre, murió en Bogotá el escritor y afamado jurista antioqueño Javier Henao Hidrón. Hoy, ante sus cenizas, que regresan a Medellín, se realizarán las exequias en la Catedral Metropolitana.

Es la suya una sentida ausencia, de las múltiples ausentes presencias que aletean soledades y olvidos entre los árboles de Otraparte, la casa de Fernando González, en Envigado. En ella Henao Hidrón visitó frecuentemente en su juventud al maestro, leyó sus libros, oyó de viva voz sus enseñanzas y recabó datos y vivencias para la bella obra que a él dedicaría: “Fernando González, filósofo de la autenticidad”.

Creo que el mejor homenaje al historiador, académico y formador de abogados que fue el doctor Henao Hidrón es referirme a ese libro suyo. El cual es, como a menudo lo he dicho, la mejor introducción al pensamiento y la obra del pensador envigadeño y que he calificado como “Un vademécum para solitarios”. Vademécum (una expresión latina que, a mi juicio, se aplica perfectamente a esta obra) se forma con la segunda persona de imperativo del verbo latino vádere, que significa ir, caminar, viajar (verbos tan fernandogonzaleanos), y el complemento mecum = conmigo. Vademécum, es decir, “ven conmigo” a viajar por la vida y obra de Fernando González. Es lo que hace el autor desde un conocimiento personal y profundo de nuestro filósofo, dada la cercanía con el solitario de Otraparte en vida y después de su muerte. Henao Hidrón, quien dirigió la palabra en el entierro de Fernando González en 1964, formaba parte de esa juventud con ansias de rebeldía que frecuentaba la casa del maestro en Envigado.

“Fernando González, filósofo de la autenticidad” es una obra que invita e incita al conocimiento del filósofo; una guía para hacer el viaje a pie, en soledad, por sus obras y su pensamiento; un acompañamiento a la hora de adentrarse en su figura y en su trayectoria vital; una propedéutica de sus enseñanzas de maestro de escuela.

La primera edición del libro de Henao Hidrón apareció en noviembre de 1988 y la séptima en diciembre de 2018, treinta años después. No es normal que un libro de esta naturaleza, que no es ficción ni toca exactamente temas de actualidad, se dé el lujo de siete ediciones. Esa es su mejor recomendación. Henao Hidrón aborda a Fernando González con devoción, con veneración, pero sin endiosamientos ni fanatismos, tan alejados del estilo de pensar de un autor que “no buscaba crear discípulos, sino solitarios”, como él mismo lo dijo.

Ya el recordado amigo de Otraparte está en Otraparte. O en Ningunaparte, donde terminan los sueños y se marchitan definitivamente las aspiraciones y las vanidades de este mundo. Ha viajado a la Intimidad. “No se dirá: murió, sino: lo recibió el Silencio”, decía el maestro. Paz en su tumba 

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