Hoy no son puñaletas y machetes, sino trinos. Asocio los trinos políticos que se han hecho tan frecuentes entre nuestros dirigentes a esas peleas a cuchillo de las barriadas o a las que a machete y peinilla se protagonizaban en nuestros pueblos, campos y veredas.
¿Recuerdan? En medio de la fiesta y el jolgorio, o interrumpiendo las conversaciones en voz baja en las cantinas, al amparo de una cerveza o una botella de aguardiente, alguien con alcohol en la cabeza, enardecido por una discusión en curso, rastrillaba la peinilla contra el empedrado y en cuestión de minutos, reflejadas las sombras en la media luz de las casas mal iluminadas, “el toro de la reyerta/ subía por las paredes”, como en el romance de García Lorca.
Tras los gritos y las enfurecidas...