El tiempo de Navidad y final de año nos invita siempre al recogimiento y a la celebración en familia. Normalmente pensamos en los más recientes logros que en el ámbito personal, de región y de país hemos alcanzado y que nos llenan de orgullo. También pensamos, claro está, en la cantidad de retos y tareas que quedan por hacer, para acercarnos cada vez más a la calidad de vida que deseamos y al tipo de ciudad y de país que queremos para todos.
En esta revisión de nuestra vida personal y social y en la proyección que le damos a ella para el año siguiente, no podemos dejar pasar el tema de los diálogos en La Habana y un eventual comienzo de un proceso de posconflicto. Esta es una realidad que nos debería afectar a todos. Estamos jugándonos como país...