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The New York Times
Columnista

The New York Times

Publicado el 18 de septiembre de 2021

Venus Williams: Lo que realmente me ha hecho fuerte

Por Venus Williams

Estoy sentada en mi escritorio después de tener que retirarme del Abierto de Estados Unidos de este año con una lesión en la pierna. Manejar dolencias físicas siempre es difícil, pero es parte del oficio de un deportista profesional. Siempre lo he entendido.

Mi cuerpo es solo la mitad. Todavía recuerdo la primera vez que mi madre me dijo que si quería prosperar en este deporte, y en la vida, necesitaba cuidar de “todo mi ser”.

Habíamos viajado a Oakland para mi primer torneo de tenis profesional. Tenía 14 años. Ella era consciente de que estaba entrando en una nueva etapa de mi vida, una que traería mayor visibilidad y exigencias más intensas. Vio las presiones acumularse en el horizonte.

Hasta entonces, ponerme en condiciones de rendir al máximo siempre había significado entrenamiento físico, preparación física y salud física. El alcance de mi comprensión del lado psicológico de las cosas era ser mentalmente fuerte en la cancha en nombre de la victoria. Me aseguré de no mostrar ninguna debilidad.

Lo que mi madre me estaba diciendo ese día en Oakland era que ninguno de esos elementos funcionaría a menos que yo también cuidara mi salud mental. Necesitaba tener una vida equilibrada y no identificarme únicamente como tenista. A pesar de que comenzaba a tener éxito como joven profesional, tenía que seguir comprometida con mi educación, mantenerme conectada con mi religión y disfrutar de la experiencia. En otras palabras, mi vida no se trataba sólo de lo bien que golpeaba la pelota.

Hace unos años me diagnosticaron una enfermedad autoinmune. Después de años de pensar holísticamente, supe cómo cuidarme. No solo me dediqué a trabajar con los médicos en los aspectos físicos de mi enfermedad, sino que también busqué a profesionales de la salud mental para que me ayudaran a ver con más claridad, para no dejar que mis miedos distorsionaran mi realidad, y para desarrollar mi capacidad para aprender a permanecer en el momento. Además, y quizás lo más importante de todo, aprendí a ser amable conmigo misma todos los días al enfrentar este nuevo obstáculo.

Puede que sea tenista profesional, pero en realidad no creo que sea tan diferente de los demás. Todos enfrentamos desafíos de salud mental como resultado de los inevitables reveses e incertidumbres de la vida. También vivimos en una cultura que glorifica ser adicta al trabajo, donde los riesgos de agotamiento a menudo se ignoran y donde, seamos realistas, ya sea que estés dentro o fuera de la cancha, ganar lo es todo.

No importa quién eres. Necesitas apoyo. No puedes divorciar la salud mental de cualquier cosa que hagas. Tiene impacto en el bienestar físico, la toma de decisiones, la capacidad para afrontar los momentos difíciles.

Crecí persiguiendo hasta la última pelota en las canchas duras y calientes de Compton. A mi hermana Serena y a mí nos enseñaron que tendríamos que luchar más duro que otros jugadores para obtener el respeto que merecíamos. Eso es lo que pensé que significaba ser “fuerte”.

Pero admitir que eres vulnerable no es una broma. No es fácil pedir ayuda. He tenido la suerte de tener una hermana que ha pasado por desafíos similares; siempre hemos podido compartir nuestras experiencias y apoyarnos mutuamente.

Prestar atención a mi bienestar psicológico me ha permitido amar el tenis durante tanto tiempo. Supongo que se podría decir que es lo que realmente me ha hecho fuerte.

Tengo la suerte de tener familiares y entrenadores que me dejaron apoyarme sobre ellos. Para mí, la comunicación abierta y positiva es fundamental. Ha sido maravilloso ver a tantos deportistas, como Naomi Osaka, Simone Biles y Michael Phelps, hablar sobre la necesidad de prestar atención a los inevitables problemas psicológicos que surgen para todos nosotros.

Pero es increíblemente frustrante para mí que sólo aproximadamente la mitad de los que tienen enfermedades mentales reciben el tratamiento que necesitan. Mientras enfrentamos el impacto devastador de la pandemia, el apoyo para nuestra salud mental es más urgente que nunca.

Me emociona prestar mi voz para desestigmatizar la enfermedad mental, y comienza aquí: cuidémonos a nosotros mismos y a los demás, y reconozcamos lo que se necesita para ser verdaderamente fuertes

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