Muchos hombres, aún en estado silvestre (aunque vistan de Boss y adornen la muñeca con un Rolex) siguen pensando que las mujeres son cosa de placer sexual. Y que las prostitutas son para violarlas, ensuciarlas, usarlas, golpearlas, hacer con ellas lo que sea, como se hace con una cosa. También algunas mujeres, muchas muy “piadosas”, así lo aceptan para esas “puercas”. Muchos hombres siguen pensando que en la mejor celebración tiene que haber orgía y desenfreno con mujeres contratadas para la diversión, que se usan como objeto de uso y abuso, un objeto de placer desechable.
Muchachos carentes de mínimas condiciones (económicas, afectivas, morales) de vida, que de un día para otro se ven con dinero en el bolsillo, no saben celebrar de otra forma....