Vuelve y juega Macondo. La semana pasada, el movimiento político Fuerza Alternativa Revolucionara del Común (Farc), ese que hasta hace poquito era la guerrilla más sanguinaria del mundo, ejerció el derecho adquirido durante el proceso de paz de empezar a participar en política, como el colofón de cambiar las balas por los votos.
Más allá de conocer los nombres para llenar el regalo que les dio el Gobierno de contar de entrada con 10 curules en el Congreso, la cosa tuvo un matiz indignante cuando anunciaron la candidatura presidencial de su líder, Rodrigo Londoño, alias Timochenko.
Eso de que Timochenko se lance a Presidencia sonó a un mal chiste, originado en una negociación con lobos disfrazados de ovejas, quienes hábilmente lograron dejar un...