Por Simón Pérez LondoñoUniversidad EafitCiencias Políticas, 8° semestre.@simonperezlon
Que Medellín es uno de los destinos preferidos en materia de turismo sexual no tiene duda. Ello es tan evidente como el hecho de que hay bandas y mafias que se aprovechan de sus rentas, que extraen su jugo y la demanda que permite un mundo globalizado en el marco de un capitalismo que erosiona las entrañas mismas de la moral.
Lo más grave es que este fenómeno propicia un hecho que en sí mismo debe avergonzarnos como humanos: la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes. Nuestros niños han sido obligados por criminales a vender su cuerpo, a satisfacer este aberrante negocio. No es cuestión de prostitución infantil, es un abuso violento y mezquino contra...