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A un lapsus de la Presidencia

Los lapsus le están pegando más duro a Biden desde el punto de vista electoral, que los 91 delitos penales imputados en cuatro procesos judiciales a Trump.

14 de febrero de 2024
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  • A un lapsus de la Presidencia

La campaña electoral estadounidense se agita con fuerza cada día que pasa. Entre los lapsus de Joe Biden, presidente y candidato a la reelección por el Partido Demócrata, y las frases irresponsables de Donald Trump, expresidente y aspirante por el Partido Republicano, los ciudadanos se sienten impotentes y abocados a una realidad: o reeligen a un hombre que terminaría la presidencia de 87 años o a otro de 77. Gane quien gane habrá remezón en todo el mundo.

Las dudas sobre la capacidad cognitiva de Biden vienen desde hace mucho tiempo, pero los últimos sucesos han hecho prender todas las alarmas. La cosa empezó con una investigación sobre los documentos clasificados que se encontraron en la casa del presidente, pero lo que desató la debacle fue el informe elaborado por el fiscal especial Robert Hurt, republicano, en el que no presentó cargos, pero aseguró que durante su declaración el demócrata mostró serias limitaciones de memoria que él describió como “confusa, borrosa, defectuosa y pobre”. Según Hurt, no se acordaba de la fecha en que ocupó la vicepresidencia ni la fecha de la muerte de su hijo Beau.

La furia y la indignación de Biden fueron monumentales y salió a defenderse, pero no hizo más que empeorar la situación. Dijo que era un hombre mayor que sabía perfectamente lo que estaba haciendo, pero instantes después confundió al presidente de México con el de Egipto y horas antes afirmó que mantuvo una conversación con Helmut Kohl en 2021, para ese entonces muerto, cuando lo hizo con Ángela Merkel. Estos últimos ejemplos han agudizado el debate sobre su capacidad mental y le han servido a los republicanos como arma arrojadiza para solicitar que lo inhabiliten por ser un anciano que perdió la memoria.

Pero los lapsus de Biden no son nada nuevo y más bien han sido una constante desde hace años. Él es tan consciente de ello que en 2018 admitió que “soy una máquina de meter la pata”. Sin embargo, si por el lado de Biden llueve, por el lado de Trump no escampa, pues su historial está lleno de errores y despistes. En lo que va de esta campaña ha confundido a Biden con Obama, a Obama con Hillary Clinton, a Nikki Haley con Nancy Pelosi, a Turquía con Hungría y a la Segunda Guerra Mundial con una inexistente Tercera. Durante su presidencia solía confundir nombres de empresas y también tuvo sus dificultades intentando hablar de Zambia o de Namibia, nunca se supo muy bien a cuál de las dos se refería.

De este combate entre olvidadizos sale favorecido Trump, según una encuesta de NBC News publicada la semana pasada. En ella los estadounidenses consideran que este se encuentra más capacitado que Biden y le dan una ventaja de 16% sobre su rival. Mientras un 76% de la población está preocupada por el estado de salud del presidente, solo un 61% lo está por los problemas legales del republicano. En otra palabras, la vejez y los lapsus le están pegando más duro a Biden desde el punto de vista electoral, que los 91 delitos penales imputados en cuatro procesos judiciales a Trump.

El hecho es que el clima electoral está que arde porque los republicanos, por un lado, no pierden oportunidad para dibujar a Biden como un anciano senil que se pierde en las nebulosas y que confunde hasta sus interlocutores; y por el otro, Trump aprovecha cuanto escaparate encuentra para lanzar propuestas absurdas como la que expresó en Carolina del Norte: retirar a Estados Unidos de la OTAN y quitarle la protección a los países europeos que no pagan la misma “cuota” en defensa que los americanos. Es más, se ofreció, cual si fuera el sapo del curso, a revelarle a Putin cuáles son esos países para que pase y se sirva lo que necesite.

Lo que dijo en ese minuto y 33 segundos fue una rosario de cosas absurdas que podrían dejarse pasar como otras locas ideas, si no fuera porque si vuelve a ser elegido presidente, y todo indica que lo será, su amenaza estaría en capacidad de convertirse en realidad, no de manera inmediata, pero sí en el mediano plazo. De ahí las reacciones airadas de todos los líderes europeos en contra de lo expresado por Trump. Aunque él debe estar feliz observando el poder que tienen sus palabras sin que aún haya sido nombrado candidato oficial de su partido.

En definitiva, el informe del fiscal Robert Hurt se convirtió en la mejor campaña para Trump. Sus demoledoras afirmaciones sobre el deterioro cognitivo del presidente Biden consiguieron que este saliera a defenderse y se hundiera más, mientras que el republicano conseguía demostrar que tal como van, esta carrera electoral la va dominando él.

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