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Editorial

Arde Latinoamérica

En medio de un escenario complicado, y frente a todos los desafíos sociales y macroeconómicos que afronta el territorio latinoamericano, hoy comienza en Buenos Aires la cumbre de la CELAC.
Publicado el 24 de enero de 2023

Peor no han podido empezar el año Brasil, Perú y Bolivia. Sendas crisis políticas se han desatado en estos tres países. En Brasil se ha puesto en marcha una investigación sobre aquellas personas que organizaron y apoyaron el intento de golpe de Estado de los bolsonaristas que asaltaron sus principales instituciones el pasado 8 de enero: el Palacio de Planalto, el Tribunal Supremo y el Congreso. En Perú, ya van registrados 49 muertos en las protestas y enfrentamientos surgidos por la destitución del ahora expresidente Pedro Castillo. Y Bolivia carga sus propias preocupaciones a causa de la lucha interna que se ha desatado dentro del MAS, partido gobernante, que ha generado un ambiente de inestabilidad política que no hace más que aumentar con los días.

Y en medio de este escenario, y frente a todos los desafíos sociales y macroeconómicos que afronta el territorio latinoamericano, hoy comienza en Buenos Aires la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), donde no solo estarán reunidos todos los presidentes del área, sino también delegaciones de Estados Unidos y China, como principales observadores del bloque multilatino. El espacio fue elegido por el gigante asiático y por la Unión Europea para negociar con la región directrices de agendas comunes de cooperación, lo que puede generar una reacción interesante por parte de Estados Unidos ya que, según varios expertos, Washington se interesa más por Latinoamérica siempre que siente que “otros” vienen a ganar influencia sobre la región.

Este año llama mucho la atención el caso brasileño. Primero, por los excesos antidemocráticos que acaba de sufrir el país y por la fragilidad que quedó expuesta no solo de la democracia sino del presidente Lula da Silva. Ese margen tan estrecho con el que ganó las elecciones simboliza un apoyo débil que consiguió imponerse más por miedo a que repitiera Bolsonaro que por convencimiento de la gente con el retorno de Lula a la presidencia. Segundo porque Brasil regresa a la CELAC después de que Bolsonaro se hubiera salido en el 2020 con la intención de “reconstruir puentes con la comunidad internacional”, en palabras del canciller brasileño Mauro Vieira. Y tercero porque será el primer viaje al exterior de Lula después de haberse convertido en presidente.

La situación del Perú también se sigue con mucha atención e inquietud. Dina Boluarte, la actual presidenta, llegó al poder casi de carambola por esa moción de censura que se hizo en contra de Pedro Castillo y su posterior intento de golpe de Estado. La legitimidad de Boluarte no es democráticamente convincente en el sentido de que parece más útil como herramienta de transición hacia unas nuevas elecciones que como el de una figura que aglutine a la opinión pública o que genere confianza para guiar el destino del país. Las protestas en diferentes regiones peruanas y las muertes en las calles de Perú, hacen temer que Boluarte pueda seguir los pasos de Castillo, quien se encuentra en prisión preventiva. Cada día que pasa se confirma que la única solución para la estabilidad del país serían unas elecciones rápidas en las que se contara con supervisión internacional.

Bolivia vive desde hace meses una situación complicada en la que no faltan intrigas, divisiones y enredos, todo ello dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), partido político que gobierna el país desde el 2006. Los dos grandes líderes, el expresidente Evo Morales y el actual presidente Luis Arce, están enfrascados en una lucha de poderes que por supuesto afecta directamente al Ejecutivo y que ha puesto a prueba la solidez del partido. Una de las más recientes jugadas de Morales ha sido la de anunciar que creará en Buenos Aires, en pleno evento de la CELAC, una Coordinadora de intereses regionales en la que asegura que han sido convocados movimientos de cocaleros de Perú, Ecuador y Colombia. Y corroborando así que sus relaciones con el presidente Luis Arce están muy afectadas, ya que no fue invitado a los festejos de la llegada al poder del MAS, que se realizaron ayer.

Ojalá un evento como el de la CELAC, que intenta promover la unión y la cooperación entre las distintas regiones de América Latina y el Caribe sirva como espacio de diálogo para encontrar soluciones a tantas problemáticas que se acumulan en este momento. Y que los discursos populistas den paso al intercambio de ideas realistas y acorde con el acontecer del continente. .

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